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Comparto con ustedes mi experiencia de vida para que conozcan más sobre mi persona y lo que pasamos las mujeres trabajadoras del hogar.
Mi nombre es María Liz Almada, tengo 24 años, soy hija de una madre soltera, pero fui criada por mis abuelos en el campo. Viví, trabajé y estudié con ellos hasta los 18 años. Actualmente estoy casada hace tres meses y tenemos nuestra casita en un asentamiento que queda cerca de la ciudad de Caaguazú.
Además estoy cursando el segundo año de la carrera de nutrición.
Como ya les había comentado que estudié y trabajé hasta los 18 años ayudando a trabajar la tierra y cuidando los animales con mi familia. Tuve que dejar mi pueblo para emigrar a la ciudad y poder continuar mis estudios, porque en mi pueblo no hay posibilidad de acceder a una educación superior.
Mi experiencia como trabajadora en la ciudad:
A partir de ese momento hubo un gran cambio de mi realidad de vida porque en la primera casa donde me tocó trabajar y vivir como trabajadora de hogar, trabajaba desde la 05:00hs de la mañana hasta las 17:30hs, luego tenía que prepararme para ir en mi estudio donde entraba a las 18:00hs y después de venir tenía que seguir trabajando hasta muy alta hora de la noche. Mi salario erade guaraníes 150.000 = a 38$. Estuve ahí por 6 meses, luego tuve que volver a mi casa porque ya no pude aguantar este ritmo y las condiciones, los malos tratos, ganar un salario muy bajo y trabajar sin tener ningún descanso.
Después de 6 meses volví nuevamente a la ciudad con la misma intensión de trabajar y estudiar. Trabajé en una casa de comercio donde mi función era arreglar las mercaderías y atender a los clientes. Al principio me fue bien pero después ya era la misma cosa, tenía que hacer todas las tareas de la casa y el salario muy bajo, no había descanso alguno, malos tratos verbales y afectivos, trabajaba desde la 05:30hs de la mañana hasta las 18:00hs de la tarde. Muchas veces no me daba el tiempo para ir a mi estudio por el horario y también por el cansancio que sentía.
Y así sucesivamente iba cambiando mi lugar de trabajo, pero siempre con la misma experiencia de explotación.
Mi experiencia en la JOC:
Conocí al movimiento de la JOC a través de mi actual pareja hace dos años, a partir de ahí empecé a participar en los diferentes espacios de formación y actividades, ahí pude comprender el porqué de mi realidad, descubrí mis valores y derechos como joven trabajadora.
Después de esto comencé a defender mis derechos, hacerlas respetar aunque no me fue fácil, teniendo en cuenta que los patrones no quieren reconocer los derechos que tenemos las trabajadoras, porque hay muchas mujeres desempleadas que aceptarían cualquier condición para trabajar.
Por eso ahora estoy integrando el sector de las jóvenes trabajadoras del hogar porque juntas podemos conocer y luchar por las reivindicaciones.
El aprendizaje que me ha dejado todo esto que es muy importante el saber nuestra identidad obrera por que sin ese conocimiento sería muy difícil luchar y defender nuestros derechos.
Mi desafío es seguir luchando y aprendiendo con mis compañeras y compañeros, así poder crear estrategias para contrarrestar esta situación que estamos atravesando los y las jóvenes trabajadoras/es.
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