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Por la defensa de los Triunfos Históricos logrados.
Se acerca el primero de mayo y con ello,
muchos grupos inician los preparativos
para participar en la marcha que pretende
alcanzar diferentes reivindicaciones
desde los trabajadores; seguramente se
verán pancartas exigiendo aumentos salariales,
igualdad de oportunidades para
hombres y mujeres, entre otras; sin embargo
nosotros nos preguntamos ¿qué
reivindicaciones deberíamos de reclamar
ante una situación laboral cada día más
carente de oportunidades? Si es de
público conocimiento que sólo el 1% de
la población tiene acceso a un empleo
digno, que goza de estabilidad, respeto y
las garantías laborales legalmente reconocidas,
el 19% se ha visto obligado a
aceptar trabajos con la total precariedad:
mal pagados, inestables, sufriendo
de maltrato, discriminación y sin el beneficio
de las prestaciones de ley, trabajos
que solo permiten sobrevivir el día a día;
mientras que la masa que integra el
80% está condenada a realizar cualquier
actividad que esté a su alcance para sobrevivir,
siendo utilizados para hacer
más ricos a unos cuantos, ejemplo de
ello es la expansión de grupos delictivos
que utilizan a las y los jóvenes como
escudos humanos, pagándoles casi
una limosna para que sean sus títeres,
brindando así la única posibilidad
que puede darles: el ingreso directo al
crimen organizado, las pandillas, la
muerte, la cárcel y el estigma de que
todo aquel que es pobre es un delincuente.
Como sociedad todavía nos preguntamos
¿por qué los jóvenes no trabajan o
hacen algo productivo? Y la respuesta es
tan fácil y es que el sistema no quiere
que la juventud tenga las condiciones
dignas de vida que le proporcionen la
capacidad de reclamar lo que por derecho
le pertenece, porque ello consecuentemente
llevaría a la eliminación de la
mano de obra barata y desorganizada
que es lo que hace que este sistema alimente
el ego y la riqueza de quienes
históricamente la han arrebatado al pueblo.
Vivimos en un país que legalmente protege
a los y las trabajadoras, más sin
embargo estas garantías nunca se hacen
efectivas, porque quienes gobiernan, no
actúan conforme las leyes que benefician
al pueblo, sino que responden al
sector empresarial y oligarca de estas
tierras, como muestra están las exigencias
que estos grupos están ejerciendo
para que se legalice la flexibilización laboral.
En los últimos 20 años el estado no fue capaz de
generar políticas públicas que permitieran ampliar
el trabajo digno, sino que además de avalar la situación
laboral que la iniciativa privada provee, ha
creado múltiples renglones presupuestarios para
precarizar las condiciones laborales de quienes trabajan
para la administración pública vedándoles
entre otros, su derecho a la estabilidad.
Hace un año exactamente la Juventud Obrera
Cristiana, puso una denuncia ante la Procuraduría
de Derechos Humanos, por la ausencia de políticas
públicas
que permitan
el
acceso a
un trabajo digno, a lo que el Ministerio de
Trabajo respondió que cuenta con múltiples
programas que facilitan ese acceso, siendo
el principal la bolsa de empleo que es alimentada
cada año con una feria del empleo,
sin embargo ésta bolsa no es promocionada,
ni se tiene el compromiso de hacer las gestiones
necesarias para ubicar a este masivo
número de desempleados, por lo que no tiene
una repercusión significativa que transforme la realidad de tantos jóvenes desempleados.
injusta, las y los jóvenes que integramos la Juventud Obrera Cristiana, confrontamos
a cada joven haciéndoles un llamado a la conciencia para que reconozcan su condición
de clase pobre explotada, por un
sistema que la única capacidad que
tiene es hacernos cada día más pobres
y al mismo tiempo les invitamos
a que se organicen y luchen por la
construcción de una sociedad diferente,
digna.
"El poder político
es simplemente
el poder
organizado de
una clase para
oprimir a
otra."
Karl Marx
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